La cosa se desprende de una necesidad por salir del espacio de confort ó:

  • Pagar la culpa cristiana
  • Hacerse el mártir
  • Asumirse opositor contra cualquier cosa que venga
  • Irreverencia
  • Moda
  • ó cualquier cosa que pueda decirse

Yo me pienso diferente las posiciones que tengo y a veces siento (también) culpa cristiana, pero las razones se van construyendo no existen antes de la acción. Muchas veces se va encontrando sentido en la marcha. En algunos casos la enunciación del problema se va sofisticando.

Pero estas razones pueden tener en común la fuerza que te impide quedarte callado, los que tratan de contenerse y no lo logran, los que se quejan en los espacios de trabajo pero también en la fila del banco, los que ante un problema precisan pararse en la raya o tienen un colapso nervioso.

Justo como los que sufren de reflujo y no pueden contenerse ante la indignación, es un reflejo vomitivo de asco y repulsión aún cuando otros puedan contenerse o no tener reflejo, o no tener asco o ni siquiera darse cuenta. Las acciones  movilizadas por ese reflejo yo las llamo posturas políticas, son las acciones públicas que se realizan aún cuando que se sepa que nada se modificará,  es más una necesidad del propio cuerpo por romper la inercia [4] del espacio que se comparte con otros que no pretenden intervenir. Son las acciones que ameritan el cambio de la postura del cuerpo frente a los demás, es un modo de intervención que coloca al sujeto que la realiza en el foco, que lo expone y lo hace visible; esta exposición del sujeto podría actuar como medio de contraste y así señalar la diferencia o la oposición.

Estas posturas políticas van más allá de mi vida como estudiante de artes o mi práctica artística, responden al sujeto. Los artistas que se dicen llamar artistas políticos le delegan “la política” de sus actos a sus objetos. La diferenciación la hizo Lucy Lippard desde la década de los sesenta cuando señaló enfáticamente  la brecha entre artistas preocupados y artistas activistas. Aún así algunos de mis profesores, después de cinco décadas, me recomendaban estetizar las intervenciones que hacía por fuera de clase, sofisticarlas hasta que ya no se pudiera entender nada, sofisticarlas hasta que solo tuviera lugar en el museo o sofisticarlas hasta que ya no tuviera sentido que fuera una intervención con contexto propio.

Entonces ¿Qué diferencia hay en realizar una pintura representando una masacre como Botero? ó ¿Una escultura que perfectamente podría ser neo-constructivismo como Doris Salcedo?

 

 

 

[4] Mantenerse en la misma posición, no moverse o mantener el movimiento lineal sin ningún tipo de aceleración.